Todo dispositivo y control de seguridad termina fallando: se corta la energía, el software se bloquea, un sensor se rompe o vence una licencia. El modo de falla decide qué ocurre entonces. Un dispositivo que falla abierto (fail-open, llamado fail-safe en algunos contextos) permite el tráfico o el acceso cuando falla, lo que mantiene todo funcionando, pero sin protección. Un dispositivo que falla cerrado (fail-closed o fail-secure) bloquea el tráfico o el acceso cuando falla, lo que mantiene todo protegido, pero detiene el uso legítimo. Elegir entre ambos es una compensación deliberada entre disponibilidad y seguridad, y Security+ evalúa si puedes tomar esa decisión para un escenario determinado.
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